Con alma
de poeta
duermo mi silencio
y sueño en un planeta
con tiempo para el ocio.
Días de
veinticuatro horas,
en sueños y despierto sueño,
con tiempo para la vida,
para mis sueños de ensueño.
Más, en
la prisa de mi tiempo,
hasta los ojos hundido,
miro y no puedo ver,
grito y no soy oído.
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