Te
escribo cuando es otoño.
El
otoño de nuestras vidas. La tuya y la mía.
Te
escribo cuando el viento
mueve
caprichosamente las hojas
y
tengo a mi alcance las manzanas de invierno.
No
ignores que te he escrito antes.
Quizá
mis palabras eran besos
y
mis caricias sobre tu piel
las
letras de cada uno de mis versos.
Si
te escribo en otoño
es
para recordarte que tengo frío
si
no estás a mi lado.
Te
necesito a ti. No al edredón de plumas
por
suave y cálido que sea.
Te
necesito en otoño,
eres
imprescindible en invierno,
sin
ti no habría flores en primavera
y
el verano sería, tan sólo, arena y mar.
Para
decirte todo eso, por si no lo recuerdas,
te
escribo cuando es otoño.
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